Tengo ocho años

-Mi nombre es Samuel y tengo ocho años…

Escribía yo un día como hoy hace 25 años para una redacción del colegio. No recuerdo de que trataba, pero si recuerdo una cosa.

Yo de aquella era un niño bajito, gordo y con gafas, todos los niños  se metían seguido conmigo, ya se sabe que pueden ser  muy crueles si quieren. Lo que provocó en mi, gran cantidad de complejos que incluso hoy día arrastro conmigo, pero esa situación además de acomplejarme, provocó que me convirtiera en un niño introvertido, encerrado en mi propio mundo y en el de la televisión.

Yo consumía en mi niñez muchÍsimas horas de televidión, quizás demasiadas, pero la televisión de entonces, aunque parezca extraño no es la misma de hoy día. Yo me considero una persona con gran imaginación, fantasía, humor, etc… y muchas de estas cualidades tengo que reconocer que me las proporcionó la programación de aquel entonces, y hoy día 6-10-2009 se cumple el aniversario de lo que considero el mejor trabajo realizado para la televisión en su género (en concreto el infantil) y es el programa “la bola de cristal“.

Lo que me proporcionó a mi este programa, no lo he olvidado, y puedo afirmar que ha influido en mi personalidad bastante. La imaginación que tenía este programa, sus personajes e historias, fue algo que rompía con todo lo establecido hasta la fecha, y desde entonces no se  ha conseguido realizar otro programa con tanta calidad como aquel, y dudo mucho que los niños de hoy, dentro de 25 años recuerden ningún programa de los que ven ahora como yo puedo recordar a la bruja avería, las canciónes del programa que incluso hoy puedo cantar de memoria, los electroduendes, a Javier Gurruchaga hablando de todo, incluso de politica en un programa dirigido a niños, videoclips musicales, series de tv como los monsters, Pedro Ruiz y Pablo Carbonell, y un sinfin de cosas que además de entretener también educaban, y sobre todo fomentaban la imaginación y enseñaban a los niños que las cosas se pueden hacer de muchas maneras, extrabagantes incluso, pero sin cursilerías y  tratando a los niños de igual a igual con los adultos sin menospreciarles ni tratarlos como idiotas.

Así que tal día como hoy, no me queda mas remedio que dar con mi mayor admiración a todas las personas que participaron en este programa, mi mas sincera y grande felicitación, y pedir como deseo de cumpleaños al soplar las velas de una tarta imaginativa, que ojalá se hiciera hoy un programa con unas cualidades y valores similares a la bola de cristal.

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